LAS TRINCHERAS se construyeron para conservar el territorio y no perderlo. Los soldados no entraban en batalla sino que tenía la misión de aguantar y defender su posición.
En las trincheras, miles de soldados vivían en condiciones infrahumanas. Sufrían bajas temperaturas, humedad y epidemias como el tifus, el cólera, la gripe y la disentería.
Además, la vida en las trincheras era muy monótona, exceptuando dos alertas al día (una por la mañana y otra por la noche) cuando los soldados tomaban posiciones de combate ante un posible ataque que casi nunca se producía.